domingo, 21 de septiembre de 2014

Beto Tisinovich: No se puede sufrir tanto



Domingo, 14 de Septiembre 2014, 01.53

BETO TISINOVICH BTISINOVICH@OLE.COM.AR

No se puede sufrir tanto

Parece que este Independiente no nos va a dar respiro hasta el final del partido. Desde Olimpo hasta anoche, el equipo pasa de la nada a la euforia, luego corta clavos y después desata un delirio. 

Paren muchachos, que recién van siete fechas y no sé cómo vamos a hacer para llegar a fin de año. Al margen de todo, se celebra y se festeja este loco 5-3 frente a Quilmes. Claro que, más allá de la cuarta victoria consecutiva en el torneo, lo que le falta es tener una actuación sólida. Anoche pareció que luego del 3-1 íbamos a estar más tranquilos y poder elevar el nivel del juego. Pero no, no se pudo y por un momento el triunfo se transformó en una quimera. Luego de otro inicio paupérrimo con Vallés en una posición que requiere mejor pie y resolución en espacios reducidos, el DT volvió a meter en el entretiempo dos cambios para encauzar un partido que sólo lo complicaba Sarmiento. Es que el equipo otra vez adoleció de buen retroceso, de equilibrio, y se quedó sin variantes para atacar. Por eso entraron Pisano y Pizzini y se volvieron a gastar dos cambios que después pagamos caro. Primero con la salida por lesión de Breitenbruch y con Tula, lastimado en su hombro, haciendo sombra como delantero. Innecesario y caprichoso arriesgar tanto frente a un rival que cuando tuvo la pelota lastimó muchas veces. Tras ocho partidos dirigidos por Almirón, la sentencia es que todavía no encuentra esa solidez para un equipo con pretensiones. Porque se ganó gracias a los destellos de Pisano, la contundencia de Riaño, la efectividad de Rodríguez y, como es habitual, el corazón y la sapiencia de Mancuello. Con ellos alcanza para ganarles a rivales que tienen menos jerarquía que la nuestra, pero la mano será más dura si enfrente te agarra un conjunto con las ideas bien definidas y con players que a la mínima chance que les das te convierten. Dicen que los triunfos ayudan para trabajar más tranquilos, para ensamblar al grupo, pero hoy en Independiente eso no pasa. Hasta ahora, el sufrimiento es el primer sustento de los triunfos.