domingo, 21 de septiembre de 2014

Olé: Ataque de grandeza



21-09-2014

Los dos máximos exponentes del paladar negro de nuestro fútbol vuelven a competir por la gloria. El River ultraofensivo de Gallardo defiende la punta frente a un Independiente que promete ser ambicioso en Níñez. A jugar...


El “campeón del siglo” y el “Rey de Copas”. “El más grande, lejos” y “el orgullo nacional. Esa historia no se borra, pero se mancha. Y River e Independiente ensuciaron recientemente esa enorme reputación de representar con éxito el paladar negro del fútbol argentino. Los dos máximos exponentes de la estética y la contundencia ofensiva se enterraron en el barro y cayeron en el impensado -y utópico- descenso casi al mismo tiempo, con apenas un par de años de diferencia. El gigante de Núñez, el primero en derrumbarse, ya logró resurgir de la mano del prócer Ramón con la vuelta olímpica del torneo Final y ahora Gallardo intenta potenciar el lema de que “River vuelve a ser River” con un estilo tan audaz que hace rememorar el famoso apodo de La Máquina, más allá de las enormes y lógicas diferencias. El Rojo recién empieza a levantar cabeza y Jorge Almirón está convencido de que su idea de juego respeta la tradición del club. Está claro que este clásico ya no es lo que era, pero el partido de esta noche en el Monumental se parecerá bastante a los duelos de los años 70 y 80, porque ambos equipos viven un ataque de grandeza.
Ya no están Angel Labruna y Arsenio Erico, goleadores top de la historia. Mucho menos, las inolvidables pinceladas del Beto Alonso y el Bocha. Sin embargo, Teo Gutiérrez y el Rolfi Montenegro sienten que tienen espalda para lucir estas respectivas camisetas y la defienden con chapa. “A River se lo agrandó mucho, pero nadie habla de los defectos que tiene. No analizan cómo defiende... Nosotros sí le vemos defectos y, si somos precisos, los podemos lastimar”, dijo el 10 de Independiente. Y el goleador colombiano salió a cortarlo como si fuera Ruggeri contra Percudani, aunque lo hizo con la sutileza de una pisadita. “Enfrentaremos a un equipo que juega de manera similar, y eso es lo que nos gusta: nos sentimos cómodos contra los que vienen a atacar”, respondió Teo, que heredó la pica con el Rojo por su pasado en Racing.
A priori, el equipo de Gallardo llega con varias cartas a su favor. No sólo por presente, el sensacional rendimiento del presente, sino también por pasado, ya que River lleva una gran diferencia en el historial (22 partidos) y una racha que asusta como local (12 triunfos consecutivos). Pese a las estadísticas, y a reconocer que “en River “atacan hasta los ancanzapelotas”, Almirón asegura que “no nos vamos a achicar”. Aunque su decisión de poner cinco defensores relativiza, indefectiblemente, sus palabras. Como en los mejores momentos de gloria, el Millonario y el Rojo salen a la cancha esta noche a jugar por la punta del campeonato, a reencontrarse y reconciliarse con su inmensa historia. Y lo hacen respetando los genes que llevan impregnados en sus camisetas y el mandato que mamaron desde la cuna: tratar con cariño a la pelota y mirar más el arco de enfrente que el propio. Es ataque contra ataque. Un ataque de grandeza.