sábado, 28 de junio de 2014

Clarín: Facundo Parra: "Fue un año malísimo, con muchas promesas incumplidas de Cantero y con cheques rechazados"


"Muchos pensaban que íbamos a ascender con la camiseta y eso hoy no existe más", aseguró Parra. (ARCHIVO)./ Fernando Gourovich;"CLARÍN".

Facundo Parra llega a la cita con Clarín a la hora señalada. Se saca la camperita y en su bíceps derecho se advierte una lastimadura con forma de mordiscón. La pregunta, por estos días, se impone: “¿Te agarró Luis Suárez?” La respuesta sorprende: “Estábamos en la playa, en Río de Janeiro. Fui con Hernán Fredes y un par de amigos a ver el partido de la Selección. De repente, veo pasar corriendo a un morochito que parecía una liebre con la camiseta de Brasil y escucho: ‘¡Nos robó la cámara, nos robó la cámara…!’ Salí corriendo y en cuanto trastabilló, lo agarré del cuello. Se ve que le quedó la boca abierta y me metió justo un tarascón. Me lo saqué de encima como pude y fui a devolver la cámara...” La anécdota lo pinta de cuerpo entero. Es genuino y solidario el delantero de 29 años que volvió a Independiente para dar una mano. Volvió para devolver al club a su lugar. Pasó un año tormentoso, repleto de contratiempos y de malas. Ahora, a más de dos semanas de haber cumplido el objetivo, cuenta sus sensaciones. “Después del gol de Pizzini contra Huracán me liberé. Me fui a ver el Mundial unos días, pasé mucho tiempo en casa, volví a la vida normal”, cuenta.

-¿Por qué se les complicó tanto?
-Muchos pensaban que íbamos a ascender con la camiseta. Y eso hoy no existe más. Salvando las distancias, en el Mundial pasa algo similar. Lo comparo con lo que nos pasó. Todos nos jugaban a morir y después, al próximo partido, se caían a pedazos. El fútbol demuestra día a día que no tiene lógica.

-Pero nombre por nombre o por presupuesto, ustedes tenían mucho más que muchos, ¿no?
-Sí, nosotros mismos decíamos, sin desmerecer a nadie: “A estos tenemos que ganarles”. Pero repito: muchos rivales se jugaban el partido de sus vidas ante 40 mil personas, por TV. Y encima, además de pelear contra los rivales, teníamos que lidiar con nuestras propias dificultades...

-¿Cómo cuáles?
-Vivimos muchísimas cosas anormales, más de las que trascendieron. Yo quiero archivar todas esas malas que vivimos, sin rencores.

-¿Qué sentían cuándo les gritaban mercenarios?
-Mucho dolor. Porque la gente nunca supo la verdadera situación del plantel. Me acuerdo una situación clarita. Después de ganar uno de los últimos partidos muchos decían que habíamos ganado porque nos habían pagado. ¿Y sabés qué? Ganamos y no nos habían pagado ni un sólo peso en esa semana. Pero a la gente le hacían creer otra cosa. A mí no me molestaron las críticas porque hubo partidos que jugamos muy mal. Pero lo de mercenario sí me jodió.

-El lunes se te vencerá el contrato. Trascendió que tenés ofertas firmes de dos clubes de acá, uno de Italia y otro de Chile. ¿Cuál será tu destino?
-Sí, el lunes se me termina el contrato. Veremos qué pasa … En el club, hasta que no se hagan las elecciones, hay cierta incertidumbre. Independiente debe organizarse en lo institucional. Aún no hablé con nadie. Lo único que leí es que el técnico habría pedido mi continuidad. Independiente a mí me dio muchísimo. Por eso entendí, y sentí, que tenía que volver para dar una mano. Yo al Rojo lo quiero, me dio muchas satisfacciones. Acá gané un título internacional, me abrió las puertas para irme a Italia y logré el ascenso.
-Después de todo lo malo que decís haber vivido en este tiempo, ¿no te arrepentís de la vuelta?
-No, para nada. Estoy orgullo de haber aportado lo mío para ascender. Es cierto que sufrí mucho por las criticas malintencionadas y económicamente fue un año malísimo, con muchas promesas incumplidas de Cantero y con cheques rechazados; pero todos esos contratiempos quedaron sepultados cuando terminó el partido con Huracán.

-¿Te imaginaste en algún momento que hubiese pasado si no ascendían?
-Hubiese sido trágico no ascender. Creo que no lo hubiese podido superar.