viernes, 26 de diciembre de 2014

Javier Cantero en La Nación: "A Independiente no vuelvo más"


Vacíos de poder: la vida después de ser presidente de un club de fútbol

El camino de Rafael Savino, José María Aguilar y Javier Cantero; de la posibilidad de manejar grandes instituciones al ostracismo y hasta la imposibilidad de volver a ir a la cancha
Por   | LA NACION

"A Independiente no vuelvo más." Javier Cantero lo piensa todas las mañanas, antes del café negro y tostadas con queso con los que empieza cada día. Pasó, en un vuelo veloz y traumático, de espadachín de la justicia contra los violentos a un triste y solitario final. Ni la política que lo arropó por su mensaje transparente, distinto, esperanzador lo acompañó más allá de su media hora de fama.
Tuvo que irse seis meses antes de que terminara su mandato. Fue el 23 de abril de este año. El agobio financiero y el riesgo cierto de que los Rojos siguieran otra temporada en la B Nacional, a la que descendieron durante su mandato, acabaron con su cruzada.
Por ahora, no sólo no se acerca al inconcluso estadio Libertadores de América: casi no se lo ve en público. En estos primeros tiempos de ex presidente trató de blindar a su familia, la que más sufrió en medio de los avatares y la sinrazón de los cultores de la intolerancia.
Un par de veces había sido escrachado por la barra brava que lidera Bebote Álvarez en el country de la zona sur en donde vive. Por ahora, sólo se dedica a su consultora. Y a proteger su delicada salud cuando aún no cumplió 58 años.
El estrés del cargo que ocupó se ve hoy reflejado en su cuerpo. Alcanza con una comparación de publicidad televisiva: el antes y el después. Las canas ganaron un terreno impensado y, ya sin lentes, porque una de las cosas que hizo al tener más tiempo fue operarse de la vista, las ojeras dejaron huellas indelebles. Cuentan quienes siguen a su lado, compartiendo esperanza y convicciones, que hasta pensó en irse del país, alejarse más todavía de Avellaneda.

Pero su esposa, Claudia, hizo fuerza para seguir cerca de los hijos y los nietos. Recuperó su rutina con el transcurso del tiempo: va todos los días a la oficina en el centro de la Capital. Mucha gente todavía lo reconoce por la calle. Y no todos son reproches, no todo es el eterno dedo acusador. También se suman quienes se identifican con la causa.

Escribió un libro de ficción sobre el fútbol que está cerca de ser publicado. Cuenta situaciones y anécdotas ajenas y propias. Hasta quebró el silencio autoimpuesto.
Semanas atrás reapareció en público. Fue en una breve entrevista con TyC Sports, la señal deportiva del cable. Dejó algunos conceptos. Dejó su impronta.
"Me hice cargo de todos los errores que se cometieron, no les eché la culpa a jugadores ni árbitros. Las cosas van de arriba hacia abajo. Pagué ese costo. Mi salida del club significó que entrara dinero que Independiente estaba necesitando", explicó. Se trata de una cruda radiografía que revela hasta dónde el fútbol, más aún su club, le marcó para siempre la vida.