Por Carlos Ernesto D'onofrio
Amo al rojo, y del mismo
modo e intensidad amo al fútbol. Y también amo a todos ésos jugadores que desde
mi niñez, primero en un álbum de "figus", y tiempo después en la
cancha, hicieron mis delicias, y me han hecho gritar hasta quedar ronco.
Perfumo era "de la contra", de los innombrables, pero tanto él como
otros jugadores, sobrepasaron la barrera del equipo, para perdurar en el
corazón del hincha del fútbol. Yo comencé a verlo en TV ya él como comentarista en
el programa "hablemos de fútbol", y fue tan grande y noble cuando
habló del "Bocha", que si quedaba algún tornillo sin ajustar en mi
cabeza, ésa noche se ajustó para siempre.
Víctor H. Morales, su compañero de programa al finalizar el mismo le dijo:
"Mariscal, la semana que viene tenemos de invitado a Bochini",
y Roberto contestó: "Va a ser un orgullo poderlo saludar a Bochini de frente y darle
la mano, y verle la cara, porque cuando yo lo tenía que marcar, siempre me
dejaba en el piso y yo sólo desde el suelo podía ver su camiseta inflada por el
viento y él yéndose para el área".
Tuvo la humildad de los grandes, y me terminó de conquistar. y como ésa con el
tiempo fué contando varias. era directo, amable, y sobre todo, muy creíble. Los
que ya estamos dando vuelta el codo, lo vamos a extrañar, como terminamos extrañando
al Pato Pastoriza, al loco Bernao, al Conejo Tarabini, a Chirola Yazalde, y a
tantos otros que hicieron nuestras delicias juveniles y mostraron un camino de
señorío y honradez dentro del fútbol que hoy desgraciadamente está muy alejado
de aquellos días.
Le pido perdón al rojo por no hablar hoy de él, pero creo que me sabrá
perdonar, si hasta al propio Independiente hoy se le debe haber caído una
lágrima. Tenía un entripado grande en la garganta y lo tenía que largar.
Hasta siempre mariscal, hoy entraste en la galería de los inmortales. Y a vos
muerte, morite.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario