sábado, 11 de marzo de 2017

Javier Cantero: La vida tras el descenso

Publicada por Gol de vestuario

Javier Cantero: la vida tras el descenso y por qué ya no es el mismo

El expresidente de Independiente opina sobre la AFA, los engaños del sistema y le habla, sin precedentes, a los hinchas del Rojo. Además, analiza las escuchas de Angelici, el mandato de Moyano y cuenta cómo era Grondona en la intimidad.

“Disculpame, pero no. Hoy estoy muy alejado de lo que ocurre en AFA y de Independiente no opino porque le deseo lo mejor y no me gusta hacer lo que me hicieron a mí”. La realización de la entrevista pintaba, por lo menos, complicada. Luego del descenso de Independiente en 2013, Javier Cantero siempre fue una palabra muy buscada por los medios. Su presidencia generó muchos adeptos al principio, pero luego caminó solo por el desierto sin siquiera una botella de agua. Tras insistir por varias semanas, Javier aceptó. “Los espero en mi oficina a las 12”.
Llegamos a su empresa y rápidamente fuimos recibidos. “Esperen que bajo un poco la radio”, dijo. “¿Qué escucha, Javier?”, le preguntamos. “No sé, pasan música solamente. Música de viejos”, tiró. En esas horas se definía si el fútbol argentino se jugaba o no, si levantaba el paro de los futbolistas argentinos. Él, lejos de interesarse y preocuparse, aunque hoy sea un hincha más de Independiente. Dispuesto y distendido. Se lo notaba relajado, sin esa histeria que lo acechaba mientras era dirigente de fútbol.

-¿Cómo estás hoy, Javier?

Bien, más tranquilo. Dedicado a mi familia, al trabajo. Hoy en día estoy un poco alejado del fútbol.

-¿Por qué creés que la AFA, desde que falleció Grondona, no es la misma?

Porque caía el poder en las manos de una sola persona. Había respeto y temor por esa persona, por las consecuencias que podían tener, no solamente los dirigentes, sino también los clubes a los cuales representaban. El poder lo mantenía él con su pulso firme, a pesar de la edad que tenía. Él me decía que el único momento que tenía de tranquilidad era cuando viajaba a Suiza en primera en el avión y no le llegaban llamadas telefónicas. Todos los dirigentes lo llamaban a él por el más mínimo detalle: quiénes iban a ser los árbitros sorteados la próxima semana, si le podían dar un anticipo o un cheque, si la fecha del próximo partido podía ser un poco antes o un poco después. No había un sistema colegiado en la AFA de funcionarios que llevaran adelante eso. Había que hablar con Grondona. Cuando estaba con él, le sonaba permanentemente el teléfono.

-¿Te viste en la obligación como presidente de Independiente de recurrir a él?

Todas las semanas.

-¿Le llegaste a pedir árbitros?

Pero claro. Por ejemplo, nosotros tuvimos un problema cuando estábamos jugando momentos muy cruciales en el club con Pitana en un partido con River, donde no nos cobró un penal muy claro. Yo le pedí que no me lo volviera a poner porque la gente se iba a predisponer mal.

-¿Las escuchas de Angelici no te sorprendieron entonces?

Escuché su conferencia de prensa y lo que decía me parecía razonable. Dijo que lo que hizo fue para favorecer a Boca. Lo que trataba de hacer yo era para favorecer a mi club también. Desde ese punto de vista, no tengo nada que decir de Angelici.

-Lo que queda un poco impune es el accionar que tuvo en ese momento Mitjans…

Lo de Mitjans quedó muy mal. No sólo le daba la satisfacción al presidente de Boca, sino que le armaba un poco la estrategia para solucionarlo. Y más que Mitjans viene puesto por Boca.

-Sabiendo que el momento deportivo de Independiente era complicado, ¿en algún momento te tocó que te llamaran y te dijeran “Javier, si Independiente tiene determinado accionar con un árbitro, se van a ver beneficiados?”

Por supuesto que sí. Los hinchas me decían eso.

-Más allá de los hinchas, ¿árbitros y dirigentes?

No. Los hinchas sí. Me decían que tenía que ir a la AFA a arreglar a los árbitros, que tenía que tener más peso en la AFA. Es decir, usaban como eufemismo como tener peso en la AFA para decir: “hacé cosas ilegales”. En AFA había 50 mil versiones, pero yo concretamente no lo viví. Fuimos beneficiados en algunos arbitrajes y en otros perjudicados.

-Hay una frase en tu libro que dice que “el problema no es una persona, el problema es el sistema”. ¿Por qué?

Porque en realidad es así. Cuando las personas se van dando cuenta de que es difícil pelear contra el sistema, se tienen que ir adecuando y pasan a formar parte. Yo no me adecué a algunas. No le pagaba a la barrabrava, me peleé con la policía. Fui y conté a los policías. Me dijeron que iba a haber 1.100 y había trescientos y pico. Cuando terminó el partido fui y les pedí que me devolvieran la plata. En la siguiente asamblea la pasé muy mal. La policía no entró.

Cantero quiso cambiar algo que estaba establecido. Las mañas del sistema. Lo perverso y aceptado, visto como normal en el fútbol argentino, donde el que no es ventajero es un gil. Y él dice que lo pagó, es más, Grondona le advirtió.

 “Un día fuimos a jugar a Mendoza y puse escribanos en la puerta del estadio. Había visitantes y un porcentaje nos correspondía a nosotros. Conté con los escribanos públicos la cantidad de gente que entró y había mucho más que nos decía el equipo local. Entonces les exigí que me lo reconociera de acuerdo a las actas de mis escribanos. En la semana siguiente me llamó Grondona y me dijo: “No. El sistema no es así. Vos no digas nada, sabés que te pasaron. Cuando ellos vengan a Avellaneda, vos le hacés lo mismo”. Es un sistema donde se engañan todos.

-Dentro de tu dirigencia hubo dos barras en la cancha de Independiente. Estaba la de Bebote y la de Loquillo. ¿Por qué? ¿Cómo pasó?

No sé qué habrá pasado en la intimidad de ellos, algunas referencias tengo. Pero obviamente que no había dos barras porque había plata. Lo que pasó fue que cuando yo me enfrento con Bebote Álvarez, él se tiene que ir del país y dejó a alguien a cargo en reemplazo de él. Cuando vuelve, quiso volver a quedarse con la barra y el otro le dijó: “no, pará, ahora estoy yo”. Un día entraron a mi oficina 27 tipos, entre ellos Bebote y Loquillo, y les apliqué derecho de admisión para que no entren más a un estadio. El problema de la barra nunca fue el bombo y la bandera, eso me encantaba. Es más, un día les compré banderas y tirantes, y los periodistas me mataron por eso. Con respecto al tema de la fiesta y todo eso, a mi me parecía fenómeno. Ese es el verdadero folklore del fútbol, no el “vamos a matar un bostero” o “te vamos a coger”. Eso me parece una estupidez de la sociedad que va mucho más allá del fútbol.

El fútbol argentino vive una crisis casi sin precedentes: durante el paro de futbolistas, algunos dirigentes se animaron a declarar que si no querían jugar, lo harían los juveniles. Presiones y amenazas para, al fin y al cabo, trabajadores. El fútbol es de los jugadores y de la gente, lamentablemente manejado por empresarios con corbata y sin sensibilidades. Cantero, sin embargo, le escapa a una frase muy utilizada en el medio.

“Lo que se dice en el fútbol argentino es que lo más sano es el jugador. Los representantes la mayoría son ex jugadores, los directores técnicos lo mismo, algunos dirigentes también. Los jugadores de fútbol no son lo más sano que hay en el fútbol, vamos a dejar esto en claro. Tampoco digo que sean una porquería. Los jugadores tienen mucho miedo, son muy desconfiados de los dirigentes”.

-¿Te sorprendió el paro de los jugadores?

Me parece bien que quieran cobrar si tienen deudas, eso es razonable. Es lógico, los jugadores son los protagonistas. Ellos firmaron contratos y tienen derecho a reclamar para cobrar.

-Cuando eras dirigente, siempre decías que estabas a favor de la equidad del reparto del dinero. ¿Por qué?

Porque es un deporte y se lo está vendiendo como un espectáculo. Como en el caso de España, el peor ejemplo de todos. Me parece horrible. Es como ver una pelea de un peso pesado contra un peso mosca. Es aburridísimo. Obviamente va a ganar quien tiene que ganar y si el peso mosca le aguanta tres rounds, ya hay que darle un premio. No me parece un deporte. Ya hay una brecha por la convocatoria. No agrandemos eso porque nos va a pasar como en España y van a salir campeones siempre los mismos.

-Tengo que asumir que estás en contra de las sociedades anónimas…

Totalmente en contra. En el automovilismo pasa que la gente es hincha de marcas. A mi no me gusta eso. No me gustaría hinchar por tal gaseosa, o por tal cerveza o por una empresa de computadoras. Pasaría lo que pasó en todo el mundo: hay empresas que funcionan bien con equipos de fútbol y muchas otras se han fundido. Perdería esa cosa de representativdad que tiene el equipo de fútbol con uno. Yo tengo 60 años, pero, cuando tenía 15, los clubes del Ascenso eran los que representaban el barrio, tus amigos, el colegio. Era una representatividad mucho más auténtica.

 -¿Vos pensabas que manejar a Independiente era como manejar una empresa?

No, siempre tuve claro que no. Sí con el tema de los ingresos y egresos. Nosotros no teníamos que brindar ganancias económicas sino satisfacciones a los hinchas. Ese era el desafío, pero me tocó en un pésimo momento. Teníamos ya cobrada la plata de la AFA y de las publicidades por adelantado, muchas deudas en dólares con bancos, el promedio bajo, el problema de la violencia en la tribuna, que era un desastre…No nos fue bien, fue muy difícil.

 Antes de dejar Independiente, Cantero quedó solo. Renunciaron 16 dirigentes de la Comisión Directiva en medio de amenazas, malos resultados y el peor momento de la historia del club. Por primera vez, transitaba la B Nacional. Presión mediática: descender era igual a morir lentamente.

“Huevos tuvieron todos. Primero, enfrentar a Cacho Álvarez y Moyano en una elección. Después tener que bancarse la que nos bancamos con la barra. Luego el descenso. Todos tienen familia, yo también. Mi mujer me decía que lo deje. Yo no lo hice porque tenía una responsabilidad. Otros muchachos no aguantaron y yo los entiendo. Ciancio, secretario deportivo de mi gestión, puso dos palos verdes de su bolsillo. Él nunca los reclamó de inmediato. Luego, entraron por la fuerza a su casa disfrazados con un uniforme de OCA y le rompieron la cabeza delante de su familia, preguntándole dónde tenía el dinero del club. Al día de hoy, no quiere ejecutar la deuda porque ama a la institución”.

 -Si Independiente no hubiese descendido, ¿su historia hubiese sido otra en el club?

Hubiera terminado mi mandato y hoy dormiría más tranquilo. Desde que descendimos, obviamente no fui el mismo. Soy otra persona. Fue lo peor que me pasó en la vida. Hubiese terminado mi mandato y sería un hincha más.

-¿Por qué le cuesta tanto ganar a Independiente?

Es como un camión cuando se mete en el barro. Cuanto más acelerás, más se hunde. Nosotros trajimos jugadores que habían ganado muchísimos títulos. Si juntabas los jugadores que habíamos traído tenían 30 campeonatos, y sin embargo nos fue mal. Había una presión muy grande y un poco de miedo. Algunos técnicos me decían que, cuando hacíamos un gol de entrada, los jugadores querían que terminara el partido ya. No disfrutaban los partidos. Y cuando iban perdiendo, ya pensaban que no lo podían empatar y se desanimaban. Contactamos psicólogos de primera línea y los jugadores me dijeron que no los querían más, que era un problema de ellos. Desgraciadamente no pudimos.

-¿Es cierto que nadie quería agarrar Independiente cuando se iba al descenso y que Grondona lo llamó a Brindisi?

No. Cuando ya había arreglado con nosotros, Grondona lo llamó a Brindisi y lo alentó a hacerlo. Milito, en aquel momento no era técnico, y se pensaba que, si nadie agarraba, se iba a hacer cargo él. Por esto que estoy diciendo, quizás se enoja Gabriel. Él quería mucho al club y estaba dispuesto a hacer cualquier cosa para dar una mano. Arreglamos con Miguel, quien era una excelentísima persona, una de las mejores que conocí en el fútbol. Lo mismo me pasó con De Felippe. Creo que tuvo un paso por el club que va a ser recordado porque agarró en un momento muy bravo.

-¿Es verdad que 6 meses antes de irte Moyano te plantea que sigas vos como presidente y él te ayudaba a sanear económicamente al club?

Yo fui a hablar con Moyano, aunque decían que yo era soberbio y no quería escuchar. Fui yo a Camioneros, y me senté ahí con él y otros gremialistas. Dijeron que nos iban a ayudar porque teníamos problemas económicos y que iban a hablar con contactos que ellos tenían, como bancos y financieras, y no lo hicieron. Esa es la verdad. Un día lo llamé para preguntarle y me dijeron que no podían hacer nada. A mí me sirvió, y pensé que le iba a servir a la gente, para darme cuenta que todo lo que decían no era cierto. No sé lo que pasa en el club, pero me imagino que quieren sacar esto adelante, pagar la convocatoria, ganar un campeonato. En ese sentido les deseo lo mejor.

-Dígale algo al hincha de Independiente…

Apoyen al club. Los directivos que están, seguramente están haciendo lo mejor que pueden para sacar las cosas adelante. Sé lo que es estar ahí adentro. A veces los resultados no se dan o alguna deuda no se pudo pagar. Sin embargo, se deben estar matando para hacerlo y terminar bien su mandato. Apoyen eso. También, el mensaje de siempre: que estén en contra de la violencia y de que se utilice la plata del club con beneficios personales.
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