sábado, 17 de diciembre de 2016

Olé: El orgullo nacional

Olé: El orgullo nacional
Noche de fiesta en Avellaneda: después de nueve años de obras, Independiente inaugurará ante Banfield su estadio completamente terminado y se espera una multitud. En la previa, habrá show, música y fuegos artificiales. Ahora sólo falta que el equipo acompañe.
Publicado el 17-12-2016

Los fuegos artificiales coquetearán con la luna de Avellaneda mientras un infierno de pasiones se abrirá a sus pies. La de hoy será una noche festiva e histórica para los hinchas. Después de más de nueve años de una espera que parecía ser interminable, el estadio Libertadores de América se inaugurará en su totalidad. Durante los últimos 14 meses estuvieron maquillándolo para que luzca impecable en una velada que promete ser inolvidable. Ya no habrá tribunas ni sectores inhabilitados. Tampoco argumentos a los que puedan aferrarse los rivales para mofarse. A partir de ahora, la cancha será un motivo de orgullo. Un elemento más que se pondrá sobre la mesa a la hora de discutir las escalas de grandeza.


La platea Bochini baja, las tres hileras de palcos de ese sector y la garganta del diablo número 3, sectores que durante casi una década permanecieron incompletos, se estrenarán frente a Banfield. Así, los hinchas dispondrán de 5.568 localidades más cada vez que el equipo juegue de local. Y es motivo para celebrar: si bien hubo mucho hermetismo, desde el club avisaron que en la previa habrá fiesta y un show musical. Pasaron 3.662 días de aquél 8 de diciembre de 2006 en el que 60.000 personas se despidieron de la Doble Visera con una derrota ante Gimnasia de Jujuy (1-2). En mayo del año siguiente comenzó la demolición y en julio la construcción del nuevo estadio. El mismo fue diseñado por el arquitecto Fernández Prieto. Y el presupuesto inicial era de 10.000.000 de dólares que iban a ser financiados con los 28.000.000 que le habían entrado al Rojo por la venta del Kun Agüero a Atlético Madrid. Pero los costos se dispararon a un ritmo exponencial y el sueño se postergó. El presidente, Julio Comparada, había prometido inaugurar la cancha el 9 de agosto de 2008, pero lo hizo 21 de octubre de 2009, con un estadio a medio terminar, plagado de parches para tapar los escombros. Sí, Independiente comenzó a habitar su nueva casa antes de finalizarla.

Cuando asumió Hugo Moyano, una de sus primeras promesas fue terminar la cancha. Le delegó la tarea a su hijo Pablo y decidieron poner a cargo al arquitecto Ezequiel Fernández Dorado. El 21 de mayo del año pasado, la dirigencia presentó el proyecto y, con la incansable labor de alrededor de 200 obreros, lograron culminar todo en tiempo récord. “Hubo muchas empresas que donaron materiales para poder llevar a cabo todo esto. Hugo tiene muchos contactos y de esa forma el club se ahorró mucho dinero”, le comentó Pablo a Olé . “La mayor parte de la estructura de la platea Bochini era de 1927 y, como es patrimonio histórico de la ciudad, hubo que tratar de tocarla lo menos posible”, agregó Fernández Dorado, quien condujo a este diario en una visita guiada para observar el trabajo realizado. Los nuevos palcos están ubicados en tres niveles distintos y cuentan con iluminación LED, sistema de aire acondicionado, televisores de última generación y frigobar.

Para el año que viene está previsto pintar toda la cancha y en los últimos días se estuvieron realizando averiguaciones para sacar presupuestos y techar las gradas. Si bien aún no está confirmado, lo más probable es que a fines de 2017 los que venden pilotos para la lluvia deban ir buscando otro trabajo para los domingos.

Lo único que falta es que el equipo empiece a acompañar para que las nuevas butacas atestigüen futuras vueltas olímpicas.

Así le fue desde 2009
Desde que se inauguró el nuevo estadio en octubre de 2009 (3-2 a Colón), el Rojo jugó 152 partidos con un 58,55% de efectividad. Ganó 74, empató 45 y perdió 33 con 217 goles a favor y 132 sufridos. El porcentaje sube contando sólo encuentros por torneos internacionales con un 71,93% de 19 partidos: 12 PG, 5 PE y 2 PP.